Cuando mis amigas me preguntan dónde he encontrado esta chaqueta, me hace gracia, porque yo misma no esperaba que me gustara tanto al recibirla. Tengo 60 años y sé perfectamente lo que me favorece y lo que no va conmigo. No me gusta comprar algo para dejarlo colgado en el armario, y menos aún si después no sé con qué ponérmelo. Pero esta tiene algo distinto. El verde es precioso, los bordados le dan un aire muy especial y no necesito ponerme nada complicado para que destaque. El otro día me la probé con unos pantalones vaqueros y unos zapatos planos, y me vi tan bien que terminé dejando preparado el conjunto para el día siguiente.
