Nuestra historia
Dos hermanas, una promesa y una tienda con el nombre de nuestra madre
Se llamaba Zelia.
Era una guerrera. De las que no se quejaban: se ponían manos a la obra. A mi hermana y a mí nos enseñó desde pequeñas lo que todavía repetimos cada día: con trabajo y constancia, todo se puede lograr.
Podíamos guardarlo en un cajón. Decidimos seguir.Cuando la perdimos, nos quedó un sueño a medias: una tienda de ropa para mujeres como ella. Mujeres que lo sacan todo adelante y merecen vestirse bien sin complicarse la vida.No fue fácil. Hubo días difíciles y noches de incertidumbre.